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Servicio 03 · Asistentes y agentes de IA

Agentes de IA que no se quedan en responder.


Si solo contesta preguntas y ahí acaba, eso no es un agente: es un contestador automático. Un agente recibe la petición, entiende qué le están pidiendo, consulta los sistemas de tu empresa, hace la gestión y avisa a una persona cuando la situación lo pide. Por WhatsApp, por teléfono o por dentro de tus procesos.

Un cliente escribe, el agente consulta la información de la empresa y resuelve. Cuando no le corresponde, avisa a tu equipo.

La diferencia que importa

Un chatbot contesta. Un agente resuelve.

Es la misma conversación vista desde fuera. La diferencia está en lo que ocurre en medio: uno devuelve un texto, el otro hace el trabajo y deja constancia.

Un chatbot Dos pasos y se acabó
  1. 01 Pregunta Alguien escribe algo
  2. 02 Respuesta Devuelve un texto y ahí termina
Un agente Seis pasos, y al final algo ha cambiado
  1. 01 Petición Llega por WhatsApp, web o teléfono
  2. 02 Entiende Qué te están pidiendo de verdad
  3. 03 Consulta Mira tu agenda, tus fichas, tus datos
  4. 04 Actúa Reserva, da de alta, archiva o avisa
  5. 05 Registra Queda anotado donde corresponde
  6. 06 Responde Con lo que ya ha hecho, no con una promesa

Qué puede hacer

El mismo agente, cinco trabajos distintos.

No es un producto cerrado: es el mismo sistema conectado a cosas diferentes según lo que necesite tu negocio. Estos son los encargos que más nos piden. Debajo de cada uno verás lo mismo en tres pasos: qué llega, qué hace el agente y qué queda hecho.

01

Responde lo que preguntan cada día

Horarios, precios, disponibilidad, condiciones, dónde estáis. Las mismas preguntas de siempre, contestadas al momento y también a las once de la noche.

Resultado: nadie espera a mañana para saber algo que ya sabías.

02

Consulta la agenda y cierra la cita

Mira los huecos reales, propone, reserva y manda el recordatorio. Si hay que mover la cita, la mueve. La agenda deja de llenarse a base de llamadas cruzadas.

Resultado: menos huecos vacíos y menos citas olvidadas.

03

Atiende al interesado en el momento

Cuando alguien pide información, el agente responde en segundos, hace las preguntas que hacéis vosotros, ordena lo que ha contado y avisa a la persona que le toca seguir.

Resultado: el interesado deja de enfriarse en una bandeja de entrada.

04

Retoma lo que quedó a medias

Presupuestos enviados sin respuesta, conversaciones que se quedaron paradas. El agente lleva la cuenta del tiempo y retoma el hilo con un mensaje normal, no con una plantilla.

Resultado: el seguimiento deja de depender de que alguien se acuerde.

05

Ordena el papeleo que nadie quiere

Los agentes no solo hablan con clientes. También reciben documentos, comprueban que esté todo, los clasifican, los dejan donde corresponde y avisan si falta algo.

Resultado: el trabajo interno deja de acumularse en una carpeta.

El núcleo es siempre el mismo. Lo que cambia es a qué se conecta.

Cómo trabaja

Escribe, habla y resuelve.

El canal es lo de menos: lo importante es que después de la conversación algo quede hecho.

Escribe

Por WhatsApp, por la web o por correo

Conversa como lo haría alguien de tu equipo, con tu tono y tus condiciones. Es el canal donde más se nota, porque es donde más se pregunta.

Habla

Coge el teléfono cuando nadie puede

Un agente de voz descuelga, entiende lo que le piden y responde hablando. Para las llamadas de siempre: horarios, disponibilidad, estado de un pedido o coger una cita.

Actúa

Y sobre todo: hace la gestión

Reserva, da de alta, actualiza una ficha, archiva un documento, avisa a quien corresponda. Aquí es donde un agente deja de parecerse a un chatbot.

Hasta dónde llega

Tú decides qué resuelve y cuándo llama a una persona.

Un agente útil es un agente con límites claros. Y esos límites no los decide él: los decides tú, antes de que hable con nadie.

Antes de construir nada

Se acuerda qué puede hacer solo.

Qué resuelve sin preguntar, qué tiene que consultar, qué no debe tocar nunca y en qué casos deja de hablar. Se decide contigo y queda escrito.

Está dentro de lo acordado

Lo resuelve y lo deja registrado.

Contesta al momento, hace lo que tenga que hacer y anota qué se le preguntó y qué hizo. Nadie tiene que repasarlo después.

Necesita criterio

Para y avisa a tu equipo.

No improvisa una respuesta ni intenta salir del paso: pasa la conversación a una persona con todo el contexto ya recogido.

No se trata de tener menos gente, sino de que tu gente no gaste el día en lo que se repite. Lo que necesita criterio sigue siendo cosa de una persona — y ahora llega con el contexto ya resuelto.

De dónde saca lo que dice

Trabaja con la información de tu empresa.

No opina ni se inventa la respuesta: contesta a partir de lo que tú le has dado. Servicios, precios, horarios, condiciones, las dudas que ya os hacen. Cuando algo cambia, se actualiza; y si le preguntan algo que no está ahí, lo dice en vez de rellenar.

Todo lo que hace queda registrado: qué se le preguntó, qué consultó y qué hizo. Puedes revisarlo cuando quieras.

Cómo lo construimos

De una conversación a un agente trabajando.

  1. 01

    Escuchamos tu negocio

    Qué os preguntan, qué se repite y dónde perdéis tiempo o clientes por no llegar.

  2. 02

    Acordamos las reglas

    Qué responde, con qué tono, qué gestiones puede hacer, qué no toca y cuándo avisa a alguien.

  3. 03

    Lo construimos y lo conectamos

    Con tu información y con las herramientas que ya usas: agenda, fichas de cliente, sistemas internos.

  4. 04

    Lo probamos contigo

    Antes de que hable con un solo cliente. Vosotros lo usáis, lo rompéis y lo corregimos.

  5. 05

    Funcionando y bajo revisión

    Se activa, se mide con uso real y se ajusta. No lo instalamos y desaparecemos.

¿Lo que necesitas no es una conversación sino un proceso que se haga solo? Eso lo cubrimos en automatización de procesos. Y si hace falta una herramienta propia, la construimos: puedes verlo en casos reales.

Preguntas

Lo que nos preguntan antes de empezar.

¿Puede trabajar con el WhatsApp de mi empresa?

Sí. WhatsApp es el canal más habitual: el agente atiende desde el número de tu negocio y las conversaciones quedan donde puedas verlas. También puede atender desde la web o el correo.

¿Puede atender llamadas de teléfono?

Sí. Un agente de voz descuelga, entiende lo que le piden, consulta lo que necesite y responde hablando. Sirve sobre todo para las llamadas repetitivas: horarios, disponibilidad, estado de un pedido o coger una cita.

¿Se conecta con mi agenda, mi CRM o mi programa de gestión?

Ese es justo el punto que separa un agente de un chatbot. Se conecta con las herramientas que ya usas para poder consultarlas y trabajar dentro de ellas. Si tu programa es cerrado y no permite conexión, lo revisamos antes de proponer nada.

¿Qué pasa si no sabe responder algo?

No improvisa. Cuando la pregunta se sale de lo que tiene definido, lo dice y pasa la conversación a una persona de tu equipo con el contexto de lo hablado.

¿Puedo decidir qué hace y qué no hace?

Sí, y es parte del trabajo. Antes de construir nada definimos contigo qué puede resolver solo, qué debe consultar, qué no debe tocar nunca y en qué casos avisa a una persona.

¿Tengo que cambiar los programas que uso ahora?

No es el objetivo. Preferimos que el agente se adapte a cómo trabajas. Si en algún punto la herramienta actual es el problema, te lo decimos y decides tú.

¿Cuánto tarda en estar funcionando?

Depende de cuántas cosas tenga que hacer y de con cuántos sistemas se conecte. Un agente que responde dudas frecuentes es rápido de montar; uno que gestiona reservas y actualiza tu CRM lleva más. Te damos un plazo concreto después de la primera conversación, no antes.

El siguiente paso

¿Qué haría un agente dentro de tu empresa?


Cuéntanos qué os piden cada día y qué se queda sin hacer. Te decimos qué podría resolver un agente, qué no y si merece la pena.